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Nicky Cruz demostró que se puede cambiar

De pandillero a predicador evangélico

Nicky Cruz y David Wilkinson, 50 años después de su primer encuentro.

La vida de Nicky Cruz ha sido llevada al cine en la película La cruz y el puñal, basada en el libro del mismo nombre, escrito por David Wilkinson.

Su vida se ha presentado en Broadway en la obra de teatro Corre, Nicky Corre. Allí se relata como un muchacho de 17 años llego a ser el jefe de la pandilla más violenta y más numerosa de la ciudad de Nueva York a finales de los años 50, y como un evento transformo su vida para siempre, demostrando que si se puede cambiar. Hoy día Nicky Cruz viaja hablándole a los drogadictos, pandilleros y presos con el mismo mensaje que lo libero a él de esa oscura vida, llevándoles una palabra de esperanza. En los últimos 40 años Nicky Cruz ha hablado a más de 35 millones de personas en sus cruzadas por todos los países del mundo.

La vida de Nicky Cruz fue siempre un tormento, nacido en Puerto Rico de madre y padre que practicaban la brujería, nunca recibió amor de sus progenitores como tantos niños de nuestros barrios hoy en día.

Era golpeado salvajemente por su madre hasta quedar inconsciente y al despertar se daba cuenta que estaba con sangre en su cara y encerrado en un cuarto en donde podía pasar varios días sin comer. Esto causo en el un temor increíble hacia su madre. El no podía creer que viniera de esa mujer que lo golpeaba y maltrataba, hasta que a la edad de 8 años intenta cometer suicidio por primera vez. Imagínense la tortura y el estado mental de este niño, para que a esa corta edad intentara quitarse la vida.

Maldecido por su propia madre con estas palabras que le dijo en medio de una golpiza: «Yo maldigo la hora y el día en que te traje a este mundo, tu no eres mi hijo, yo nunca te he amado, tu eres un fracasado, tu eres una maldición. Tu eres un hijo de las tinieblas».

En ese momento empujo a su madre (algo que jamás había hecho) y sintió que por sus venas comenzó a correr un rencor y un odio. En ese momento lo envían a New York en donde vive un hermano, pero el se escapa en el aeropuerto de New York porque no quiere saber nada de su familia y se va a las calles de New York en pleno invierno y sin la ropa adecuada. Entrevistamos a Nicky Cruz.

LA VIDA EN LA CALLE

Evangelista Nicky Cruz.

¿Cómo fue su vida en New York?

Al llegar como era invierno conseguí un abrigo sucio y me lo puse, fui a comer un perro caliente y le di al hombre que los vendía $10 y el no me dio el vuelto. Estaba muy limitado ya que no hablaba ingles, pero yo le dije que volvería para vengarme.

En las calles me uní a una pandilla, Los Mau Mau, y ya era incorregible, era violento y me gustaba pelear. Mi mamá me enseño una cosa, y esa era a soportar el dolor físico. Me pego tanto que ya no sentía nada.

Cuando había peleas entre pandillas yo les decía «pégame más» ya que no me dolía. Pero lo que ella no me enseño fue a amar, por eso cuando yo peleaba golpeaba a mi adversario hasta que me suplicaba por su vida y en ese momento yo me enfurecía más y más, hasta llegar a hacer cosas horribles que no puedo contar y que me llevare a la tumba. Esa forma de actuar me llevo a ser jefe de esta pandilla, la más violenta de New York. Allí conseguí a la familia que no tuve en Puerto Rico.

¿Pero quien es esta nueva familia?

Son los solitarios de las calles, son los ladrones, son los matones, son los drogadictos, son los abusados, muchachas abusadas sexualmente por tíos e incluso por sus padres.

A ellos no les importa matar a nadie, porque no quieren a nadie. Allí en New York andaba una persona desconectada de la realidad (Yo) caminando en una ciudad que, para mí era como una selva, y al igual que en una selva, el animal que sobrevive es el más fuerte y cruel, ese era yo también, tenía que matar para sobrevivir. Cuando peleaba sentía que me entraba un demonio, porque yo creía lo que me dijo mi madre en mi infancia «…tu eres hijo de las tinieblas».

Un día después de cometer una fechoría, veo a un hombre en un restaurant. Era el que me había robado de niño. Entre al restaurant con varios de mis muchachos, saque la pistola, lo lleve hasta donde estaban los perros calientes e hice que se los comiera todos. Cuando el hombre no aguantaba más vomito y yo le empecé a golpear con la cacha del revólver. Los muchachos lo querían matar, pero yo les dije que lo dejarán, pero que quemarán el lugar. Es la venganza, lo que se le hace a un niño lo marca para siempre, deja en él profundas huellas que lo seguirán por toda su vida. Ahora me gustaría preguntarles a los que están leyendo este periódico ¿Qué le esta diciendo hoy usted a su hijo? ¿Cómo lo trata? ¿Le da el amor que el se merece?

Nicky Cruz entrega su bate, pistola y cuchillo y David Wilkinson le da una Biblia.

EL TORMENTO

¿Cómo se sentía emocionalmente?

Muchas veces estuve en mi cama drogado, sin poder dormir, no se cuantas veces limpie la cuchilla llena de sangre ni cuantas veces cargue de nuevo la pistola. Tenía 17 años y poseía una pistola 45 automática, un revólver 22 en el pie y una escopeta recortada debajo del abrigo. Para mi la vida no tenía sentido y a esa edad yo estaba seguro que lo único que me faltaba era morir.

Pero no era mi tiempo, muchos de mis compañeros fueron asesinados, pero hubo una muerte que me dolía sobre manera, ya que era uno de los seis más íntimos míos. Fue la muerte de mi mejor amigo Manuel, le decía Manuelito.

El murió en la calle, dos días antes de las navidades en mis brazos, después de haber sido apuñaleado en una emboscada por miembros de una pandilla rival llamada los Obispos. A mí también me hirieron, pero él fue el que murió. Me fui del lugar dejándolo tirado en el piso (lo que me dolió) porque si me quedaba iría preso y me quería vengar.

Tuve que hacer un robo para poder enterrarlo después de reclamar su cadáver al pasar las navidades. Nuestra pandilla mato a dos integrantes de la pandilla de los Obispos y uno de los que lo apuñalo, que era el segundo al mando, se me escapo en un momento de la pelea en que estaba dispuesto a matarlo.

En ese tiempo me volví más loco y violento, constantemente los periódicos escribían sobre los crímenes que cometíamos, la policía no entraba a nuestro territorio y finalmente caigo preso. Doy gracias a Dios por eso.

El fiscal me atacó con todo, llevo mi record de delitos y dijo que yo pertenecía era a un manicomio.

De allí me enviaron a un psiquiatra. Después de tratarme durante 6 meses me dijo «Nicky tu estas enfermo, están caminando hacia la muerte, nunca serás normal, no hay esperanza para ti» y dejo de tratarme medicamente.

EL ENCUENTRO

Su gran pasión predicar a los jóvenes pandilleros y los que están en situación de calle.

¿Cómo fue el evento que afecto su vida?

En un campo de Pensilvania, a muchos kilómetros de New York estaba David Wilkenson, un pastor evangélico leyendo en la revista Time un artículo sobre las pandillas y Dios le dijo que fuera a New York.

El fue a pedirle a la policía que lo acompañaran al barrio para hacer un culto con la pandilla de los Mau Mau, pero ellos se rehusaron diciendo que esa era una zona de guerra.

David Wilkinson fue al barrio y comenzó a predicar en la calle, yo lo vi, me acerqué y alcance a oír que el decía «Dios tienen el poder de cambiar tu vida ahora». Yo me acerque y le dije que se callara, que los Mau Mau era la gente, que el poder lo teníamos nosotros, lo escupí en la cara, lo golpie con la pistola en el rostro y lo maldije, le grite que si volvía a abrir la boca lo iba a matar.

Pero él respondió «Nicky, tengo miedo, soy hombre de campo, pero Dios me envió a decirte que Cristo te ama y aunque tu me mates y me cortes en mil pedazos, cada pedacito de mi te va a decir:  Cristo te ama». Y eso me confundió, porque yo no sabía de amor. Cuando me iba David Wilkinson comenzó a gritarme «Cristo te ama Nicky y nadie podrá salvarte de ese amor».

EL NUEVO NACIMIENTO

¿Cómo fue su cambio?

Pasaron dos semanas y no podía estar tranquilo, las tres palabras que Wilkinson me grito «Cristo te ama» no salían de mi cabeza, si estaba robando escuchaba «Cristo te ama», si estaba drogándome «Cristo te ama», si estaba peleando «Cristo te ama», en todo momento «Cristo te ama» sonaba en mi cabeza.

Después yo fui a la campaña evangelística en donde predicaba David Wilkinson, con mi revólver pequeño y acompañado de 75 muchachos para protección. Wilkinson era bien ingenuo porque había reunido en un mismo lugar a 11 pandillas enemigas, sin saber que se podía formar una pelea. Había en total unas 2000 personas.

Wilkinson predico sobre como Jesús vino a la tierra y murió crucificado por todos nosotros, eso me impacto tremendamente, yo no sabía que eso había sucedido. Ni que alguien fuera capaz de hacerlo por otro.

Wilkinson entonces dice «Jesús esta aquí y quiere perdonar tus pecados», y añadió «Nicky yo quiero orar por ti, cierra tus ojos». Yo le dije que, si estaba loco, que esto era New York, que, si cerraba los ojos, podía venir alguien y atacarme. Si quería orar por mi, que lo hiciera con mis ojos abiertos.

Nicky Cruz con su esposa Gloria, el gran amor de su vida.

David Wikilson comenzó a orar y en dos minutos me describió ‘‘Señor Jesús gracias por traer a Nicky, el es un muchacho sólo y no conoce de amor porque nadie lo ha amado, yo le perdono todo lo que me ha hecho, no permitas que salga de este lugar sin conocer lo mucho que tu lo amas, porque tu lo pusiste en el vientre de su madre…’’, cuando nombro a mi madre, me puse violento y le dije que no quería que orara más y me voltee para irme, pero mis ojos no creían lo que veía. Había como 50 de los muchachos de mi pandilla los Mau Mau, llorando y entregando su vida a Jesucristo, incluso estaba el gago González que era un matón, ya que había asesinado a dos personas. En ese momento no pude resistir más y caí de rodillas llorando pidiéndole perdón a Dios por mis pecados y entregando mi vida a El.

Después me fui a estudiar a un instituto bíblico, Dios me dio a mi esposa Gloria y ahora viajo por todo el mundo, compartiendo las cosas que El ha hecho en mi vida y que también puede hacer en la tuya.

Para terminar, quiero decirte que si yo pude cambiar tu también puedes. Entrega tu vida al Señor Jesucristo y El limpiara todo pecado que tu hallas cometido. Pero tu debes no volver a pecar y vivir como El lo hizo. Tu puedes saber más de Jesús leyendo los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan que están en la Biblia. Dios te bendiga.

Basado en la historia de su vida, Bobby Cruz compuso estos temas musicales, interpretados por Ricardo Rodríguez.